martes, 4 de enero de 2011

LA PLAYA de VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ

Ilustración de TOÑO BENAVIDES

Sólo tienes un momento en las manos, un momento real. Y nunca más volverás a tener ese momento. O bien vives el momento, o lo dejas pasar.
Osho
 
Acabábamos de comer en un restaurante junto a la carretera, mi padre y yo, a pocos kilómetros de G, justo encima del mar.

Debíamos visitar a un cliente allí esa tarde, sobre las cinco, y aún disponíamos de un par de horas antes de ir a verle, así que decidimos bajar a la playa en lugar de esperar en el coche dormitando o leyendo como solía ser habitual.

Mala hora para un representante, la sobremesa, esperando a que el cliente abra su puerta, sobre las cuatro y media o las cinco. Mala hora para el que tiene que aguardar pacientemente en su coche la apertura del comercio, pensando en cómo enfocar la venta, ser cauteloso, prudente y amable pero eficaz, en lo anacrónico y terminal de su gremio, en lo mediocre de su mercancía, en lo aleatorio de sus ingresos, en su vida aplazada, en su mermante fuerza y en lo quebradizo de su autoestima... Mala hora, en cualquier caso, para darle inútiles vueltas a la cabeza y pensar demasiado.

Aquella playa era, por tanto, un regalo en la ruta, una perla, algo imprevisto, y hasta ella descendimos mi padre y yo con la intención de descargar nuestra conciencia un rato.

Estábamos a mediados de octubre (en plena campaña de otoño) y el sol brillaba en lo alto, suspendido de un cielo despejado e intensamente azul.

Recorrimos un buen trecho de la playa en silencio, disfrutando el momento, respirando la brisa y escuchando el fragor de las olas, hasta que a lo lejos, varado en la arena, divisamos un enorme pez.

Comprobamos, al acercarnos, que se trataba de un delfín, una hermosa cría de delfín de unos treinta o cuarenta kilos y aproximadamente un metro de longitud, encallada en un banco de arena al descender la marea.

Allí estaba, atrapada, reseca y picoteada por las gaviotas pero viva, agonizante pero viva, respirando dificultosamente por su orificio en el lomo.

Coleteó aparatosamente cuando acariciamos su piel y nos miró con aquellos ojos negros y profundos, expresivos, casi humanos, que parecían suplicarnos ayuda...

Fue un placer arrastrarlo con mi padre al mar, sentir su tacto escurridizo y frío, palpitante en las manos, llegar a la orilla y reanimarlo, acariciarlo, escuchar su respiración y ver cómo lentamente iba cobrando vida, coleteaba y se recuperaba al contacto del mar, ganaba por momentos fuerza, giraba sobre sí mismo y resoplaba desapareciendo con su grácil aleta entre las olas...

Fue un placer salvar a aquel delfín, algo especial, vibrante, sujetarlo fuerte, sentirle palpitar, rozarte las piernas y oír tan cerca su respiración.

Como si entonces, en aquella playa, bajo el sol, nuestra existencia, la de mi padre y la mía, cobrara otro significado, un sentido pleno, nuestra relación, nuestro trabajo y nuestro lugar en el extraño rompecabezas de la Creación.

Allí estábamos, setenta y treinta y cinco años, dos generaciones, vivos y felices, reencarnados, y el sol brillaba intensamente sobre nuestras cabezas mientras la pequeña aleta del delfín, semejante a la de un tiburón, avanzaba mar adentro sorteando vigorosamente las olas.
Desdibujándose, progresivamente, en el horizonte.
Nada más podíamos pedirle al mundo.

Vicente Muñoz Álvarez, de El merodeador (Baile del sol, 2007).

Ilustraciones de Toño Benavides.
PUBLICADO POR VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ
http://mividaenlapenumbra-vinaliatrippers.blogspot.com/

AGITADORAS Nº19

Foto de MARIO TESTINO
AGITADORAS NUMERO 19 - ENERO 2011CONTENIDOS
Hemeroteca

CREACIÓN
Vanidad - Juana Cortés Amunárriz
El Diluvio Digital - Concha M. Miralles
Doscientos Treinta y Uno - Ángela Mallén
Buenos Dias, ¿me Queréis?, ¿Mucho? - Carmen Camacho
Bruselas - Lullu en las Ciudades
Desde el Gran Sur - Paco Piquer
Insomnio Delante del Cristal - Inma Luna
Vida Deshecha - Marta Gómez
Lagarto Juancho, Presbítero - Daniel de Culla

LITERATURA
El Sueño del Celta - Care Santos
Zoo, o Cartas de No Amor - Rubén Castillo
Stoner, una Novela sobre la Integridad - Inma Luna

MÚSICA
Soñamos a Enrique Morente - Itziar Minguez
Arqueología Musical - Adios Bobby Farrel (Boney M)
Otro Héroe Difunto - Jan Hamminga

MISCELÁNEA
Presentaciones, Presentados, Presentadores: Tres Casos - Inés Matute
Calambur Grotesco o Sexo, Drogas y Rock & Folclor - Luís Arturo Hernández
Portrait Tour: Reflexiones de Viaje por el Ecuador Anónimo - Lalo Borja
El Cómic de Arena - Josep Oliver
El Vestido de Noche, Baile y Fiesta - Holly
La Representación - Il Gatopando
El Final de la Postmodernidad - Pablo Paniagua

OPINIÓN
Memorias de un Arbusto - David Torres
Haciendo (o No) el Parvo - Marta Rivera de la Cruz
Pienso Luego Resisto (V) - Piratas de Pacotilla - Mª Ángeles Cabré
Mujeres y Zapatos - Ángela Armero

EL LIBRO DE ARENA
La Depiladora Brasileña - Joaquín Lloréns

THE SUBTERRANEAN TRAVELLER
The Male, Female and Animale Face of the Year Award - Jan Hamminga

EL CUARTO OSCURO
Manifiesto - Hermandad para la Regeneración Democrática

http://www.agitadoras.com/

BUKOWSKI - BORN INTO THIS (7ª PARTE)


VISCERALES - VIDEO 2 - POR VARA


RADIOHEAD - NO SURPRISES


DAN BERGERON






LIBROS DE HUBERT SELBY JR



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lunes, 3 de enero de 2011

ÚLTIMOS DÍAS

(A mi difunta abuela María y a mi tía Juani)
Una habitación. En ella madre e hija. La madre postrada en la cama se moría lentamente consumida por un cáncer de estomago. Hacía meses que apenas podía comer, tan sólo agua, papillas y suero. Sus dolores eran compartidos solidariamente por su hija, que en todo momento se ocupaba de ella haciendo suyos aquellos retortijones mortales con la paciencia que da el haber velado durante cientos de horas al ser querido, sabiendo que la mejor salida era una muerte rápida que las liberase a ambas.
Esa noche estaba siendo larga y dura, más de lo normal. Su madre se retorcía en la cama, desesperada, con ascuas al rojo en el estómago. Los calmantes hacía tiempo que dejaron de hacerle efecto.

- No lo soporto más. - se quejó la madre.
- Ten paciencia.
- ¡Quiero morirme ya!
- Aguanta un poco más.
- Me duele tanto.
- Aguanta madre.
- ¿Pero, por qué no me muero?
- Ya no queda mucho…

Le cogió la mano e intentó transmitirle todo su amor, no podía hacer otra cosa. La madre hizo un esfuerzo y aguantó el dolor en silencio. Con un poco de suerte mañana estaría muerta.

® pepe pereza

TEORÉTICA 3 de MJ ROMERO (ALFARO)

Después de leer algunas biografías, rellenas de datos secundarios para propio autobombo, y vergüenza ajena, me deshago de mis propios datos.
Evitar esa oquedad a toda costa.
No ser nada.
Ser solo la palabra escrita.
Evitar el frufrú.

http://mjromero-alfaro.blogspot.com/

BUKOWSKI - IBORN INTO THIS (6ª PARTE)


RADIOHEAD - OPTIMISTIC


DAN BERGERON






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