viernes, 15 de junio de 2012

YA A LA VENTA EN ORIGAMI “EL TIEMPO DEL HOMBRE MUERTO” DE ALFONSO XEN RABANAL

Ya está a la venta en nuestra tienda online el nuevo libro de Alfonso Xen Rabanal "El tiempo del hombre muerto"

"A veces no puedo sonreír, aquí lo hago poco, y sí puedo y debo vomitar la mala hostia, no desdeño mi parte oscura, la integro, no la disimulo con barahúndas que distraen y maquillajes sociales... no, la mierda es la mierda y, lamentablemente, estamos hasta el cuello de ella.

En el Tiempo del Hombre muerto hay mala hostia, sí, y mucha... conformarse con lo que se tiene cuando lo estás perdiendo todo no me vale... hay que luchar no por recuperar lo perdido, hay que luchar por ganar pues esto es una guerra, ahora no hay que defenderse, no me vale el grito de a las barricadas, eso es defenderse... ahora hay que atacar o serás si no lo eres ya un esclavo, un zombi adocenado... y se puede y se debe hacer desde dentro pues nosotros somos el sistema, si cambiamos nosotros cambiamos el sistema."

Comprar aquí:

10 CABECERAS

miércoles, 13 de junio de 2012

13.0.0.0.0: The revolution is now

13.0.0.0.0: The revolution is now

Esteban Gutiérrez Gómez
Ciencia ficción,Novela
Ediciones Canalla, 2012
Idioma: español
ISBN: 9788493968557
Literatura española. Novela y cuento.

El escritor Marcos Luján acude a un pequeño pueblo de la costa gaditana cercano al cabo de Trafalgar para buscar información sobre percepción sensitiva. Allí vive, desde los años 70, un grupo de hippies que han logrado aislarse del mundo.

Necesita esa información para terminar su última novela, 13.0.0.0.0 . Durante los seis primeros meses del año 2011 la escritura de 13.0.0.0.0 le ha llegado a angustiar. Su argumento central es el fin de la civilización actual el 21 de diciembre de 2012 a tenor de las profecías establecidas en el calendario maya. Una tras otra, las predicciones se han ido cumpliendo. Pero un hecho le aterra: la penúltima de ellas presagia la caída del sistema financiero. Eso es precisamente lo que está ocurriendo en la realidad.

La búsqueda de información en Internet sobre este asunto le hará llegar a colectivos que también pronosticaban esa caída con anticipación (ATTAC, Zeitgeist) y grupos que ya han descubierto la verdad y pretenden luchar contra ella y contra todos los poderes que la soportan, como el movimiento 15-M.

Para ver video con comentarios del autor pinchar en la siguiente dirección:

Para visitar su blog:

ESTRENO DE LA SUITE PARA PIANO "COLA PARA GENOCIDIO"

VIERNES, 15 DE JUNIO EN EL MUSEO DEL MAR DE VIGO A LAS 20:30 HORAS
Organizado por susana p otero y velpister
colabora Élite & musical Vigo

FORMAS DE SUJETAR UN LIBRO - PINTURAS DE PABLO GALLO

PRESENTACIÓN NOVEDADES - BAILE DEL SOL

ESCALERA & EUTELEQUIA

TALLER DE CÓMIC Y NARRATIVA GRÁFICA CON PEDRO ESPINOSA

El Curso comienza el martes 3 de julio y dura las tres primeras semanas de julio, martes y jueves de 20 a 22h

Aquí el link:

martes, 12 de junio de 2012

MI RELATO EN PERVERTIDOS

LAS SEÑALES
Puso el marco de su fotografía delante y mirando a los ojos de la retratada hundió la cuchilla en la carne. La sangre brotó de inmediato, corriéndole por el brazo para terminar cayendo sobre las baldosas del suelo del cuarto de baño. La herida era profunda. Más que la del día anterior. Aun así no se sintió satisfecho. Desnudo se miró en el espejo. Tenía cicatrices por todo el cuerpo. Muescas en la piel por cada día sobrevivido sin ella. La sangre seguía brotando. Se pasó la palma de la mano por el rostro, tiñéndolo de rojo. Pinturas de guerra para luchar contra el dolor. Sí, estaba preparado para batallar. Combatiría el dolor con dolor. Como lo llevaba haciendo desde que ella se marchó. Un corte por cada día concluido sin ella, una nueva quemadura para recordar que ella se había marchado. Encendió el mechero. Aplicó la llama a su escroto y mientras la habitación se llenaba de un desagradable olor a carne quemada, él siguió contemplando la fotografía. Era entonces, y solo entonces, cuando su polla erectaba.

pepe pereza

GROENLANDIA PRESENTA SU NUEVO LIBRO: HERRUMBRE DE ANA VEGA

GROENLANDIA PRESENTA SU NUEVO LIBRO: HERRUMBRE DE ANA VEGA

Con arte fotográfico de Sonia Marpez
Epílogo de Karmen Cambres

“Poemario que bien podría ser una «odisea hacia la realidad», relato de un viaje en el que toda decepción, todo dolor o similar, cobra un sentido, se transforma en aventura que conduce a la consecución de un sueño, más bien un deseo inconsciente que todas y todos albergamos aunque, las hostias que nos da la vida, nos suman en un estado de decepción / negación, incluso postura a la defensiva […] En este libro, el lector bien podría entender la invitación a no vivir encadenados a los errores que cometimos en el pasado, experiencias sumamente necesarias para un aprendizaje cuyo aleccionamiento nos servirá para no volver a cometer el mismo error sin salvarnos por ello, de cometer otros. Experiencias angustiosas y sumamente necesarias son los errores. Por ello, la culpabilidad estorba, y se torna innecesaria” (epílogo de Karmen Kambres).

YA DISPONIBLE EN EL ISSUU Y EN EL SCRIBD:

jueves, 7 de junio de 2012

HASTA LOS GATOS ACABAN POR SUICIDARSE – NUEVO BLOG DE DAVID GONZÁLEZ

FUTILIDAD – VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ

finiquitada ya la ruta
comienzan los largos paseos
de ensoñación

caminatas solitarias por el bosque pensando, hoy en concreto en la futilidad de vida, para qué esto y lo otro, por qué esto y aquello, si merece la pena esta lucha, si todos vamos a morir, si todo es tránsito, impermanencia, si nada perdura, si todo está en continuo cambio, para qué la literatura, la escritura, estas palabras, otra antología, otro libro, otro poemario, si al fin y al cabo nadie lee, para qué el desgaste, el vaciamiento, el gesto, si todo va a perderse, mensajes en botellas rotas, preguntas sin respuestas, claves cifradas, para qué el esfuerzo, la sangre, el anhelo, el insaciable deseo, si estamos de paso, dada esta fugacidad, por qué la duda, la baja autoestima, el estigma, la ansiedad, las horas perdidas, a dónde lleva todo, a qué me lleva esto, a dónde iré a parar, me pregunto una y otra vez, hasta que súbitamente me siento agobiado, acongojado, atrapado por mis pensamientos, y me digo, no es este el camino, mira a tu alrededor, el bosque, las nubes, la línea del horizonte, céntrate en el instante, huye de las trampas del ego, del apego, siente el momento, abandona el pensamiento, estás vivo ahora, céntrate, conciénciate, no te dejes llevar, conoces el secreto, sentir y no pensar, parar la mente, estar alerta... pero tampoco eso es sencillo, lo parece pero no lo es, cualquier cosa rompe esta meditación doméstica, como una tela de araña los pensamientos me atrapan y asfixian sin que apenas me dé cuenta, sin sentir instante, precipitándome al pasado y al futuro impidiéndome disfrutar el momento...

y así pasa el presente
y me engaña la mente
y termina el paseo

v

cover by Toño Benavides

PUBLICADO POR VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ EN HTTP://MIVIDAENLAPENUMBRA-VINALIATRIPPERS.BLOGSPOT.COM.ES/

NUEVO LIBRO DE ORIGAMI

"Las lágrimas del pato Donald", de Ángel Fernández Fernández. Portada de Julia D. Vázquez.

XEN RABANAL HABLA DE RELATOS DEL HUMO (y hachís)

Pepe Pereza, Relatos del humo (y hachís). Editorial Origami 2012.

Prólogo: David González
Fotografía cubierta: Capear
Figura Origami: Óscar Cardeñosa
Correctoras: Adriana Bañares Camacho & MJ Romero
Editorial: Origami

Tenía ganas de conocer a Pepe Pereza. La cosa se iba dilatando en el tiempo. Necesitaba salir de la virtualidad del abrazo escrito y, como en un pop up, dárselo en persona. Llevábamos unos años cruzando palabras pero no acabábamos de coincidir. Sabía que en la presentación de la editorial Origami el pasado 22 de marzo en Madrid podríamos, por fin, coincidir. Así fue.

El primero que me habló de él, siempre atento a lo que bulle en el atanor de la creatividad, fue Vicente Muñoz Álvarez. Casi de inmediato nos pusimos en contacto y Pepe se hizo habitual en la Niebla pues, desde sus primeras líneas, supe que estaba ante uno de los grandes. Lo bueno del asunto es que, pasando el tiempo, no me equivoqué en nada. Y lo cojonudo es que acompaña esa grandeza creativa con la de su persona, con su vida: para mí tan importante como la obra: volcada en la creatividad y en la interacción, haciendo de su bitácora un ágora imprescindible para que, en un futuro si queda, alguien pueda indagar para conocer de primera mano qué es lo que realmente se cuece en la literatura de esta época en la que pringamos.

Si nos llegase la obra de Pepe Pereza con una etiqueta foránea, los mismos intelectualoides que intentan asolarnos a los que hemos nacido literariamente de los fanzines: los que "matan la literatura" según los críticos que boquean en la prensa escrita y caciquil de estos predios embargados, le reverenciarían... Aunque, sinceramente, pensando en esto último... puaj... que les den. Hemos de trascenderlos, emigrar aunque sea de palabra, crecer para asombrarles y que mueran chupándose sus endogámicas raíces, agotados en sus círculos concéntricos de lefa revenida: que les den.

Lo comentaba el otro día con Esteban Gutiérrez Gómez... hay gente que lleva la literatura dentro y tarde o temprano le ha de salir por todos los meatos de su cuerpo. Pepe Pereza es uno de ellos. En estos tiempos que corren en donde sólo se buscan finales, es cuando más necesaria se hace una voz de largo recorrido vital y sí, también estilístico. Estamos ya un poco hartos de estéticas vacías, de pentagramas aprendidos de memoria, de vidas no recorridas, no vividas, que no aportan nada, ninguna variación a la monotonía de los avatares. Considero que todo artista que se ha curtido por dentro primero le llega el momento en el que ha de eclosionar, estallar, expandirse y dejarnos absortos... sí, absortos... pues creo que Pepe Pereza, algunos sabemos de su arduo trabajo en silencio, ha conseguido con este su primer libro en papel lo que muy pocos consiguen con toda una carrera... que al cerrarlo te digas: ¡Qué cabrón! y te quedes en silencio, admirando las volutas de humo si fumas, recordando todos los libros que te empujaron a recorrer los caminos solitarios de la escritura... Éste, es uno de ellos. De los que te hacen amar tu verdadera vida.

No lo dudes. Te vas a encontrar a un escritor que ya es un referente... quieran verlo o no.

Pero no sólo en las artes escritas. Pues Pepe Pereza es actor con una dilatada carrera en las artes escénicas, y considero que la trayectoria vital es clave para un escritor.

Sólo te aseguro una cosa: vas a disfrutar leyendo a Pepe. Es uno de esos libros que dispara imágenes con tanta precisión que hace que tus neuronas se revolucionen... y tan sólo se rindan cuando lo cierras... y ondeen una bandera blanca para cedérsela al autor para que siga escribiendo sobre ella... y que no pare.

LA POESÍA DE LUIS MIGUEL RABANAL EN EL CCAI DE GIJÓN

Poesía en el CCAI de Gijón / Luis Miguel Rabanal


El próximo viernes 8 de junio tendrá lugar en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón, de la mano de Julio Obeso, la lectura por parte de los poetas Antonio Merayo, Francisco Álvarez Velasco, Nieves de la Riva y Ricardo Pochtar de “Tres Inhalaciones”, libro inédito de Luis Miguel Rabanal.

http://luismiguelrabanal.wordpress.com/

PERVERTIDOS EN EL HERALDO

NEORRABIOSO EN LA REPÚBLICA CULTURAL.ES


Neorrabioso. Poemas y pintadas

Primera obra publicada del poeta Batania

Javier Serrano - laRepúblicaCultural.es

Mucho ha llovido desde que conocí personalmente a Batania. En aquellos tiempos todavía se llamaba Alberto y venía de un pueblo llamado Lauros, incrustado en algún lugar de Vizcaya. En aquellos tiempos un grupo de amigos aficionados a la literatura se juntaba cada viernes en una casa diferente, en Madrid, para leer textos en voz alta y soportar estoicos la posterior lapidación, para beber vino y hablar sobre literatura y sobre la vida en general. Fue precisamente en aquella tertulia donde conocí a Alberto, en su debut ante nosotros, recitando algo nervioso varios poemas, inmolándose por vez primera. No solo salió indemne del asunto sino que incluso gustó (ya se adivinaba en él de lo que sería capaz), y a partir de entonces él, sus poemas y sus calimochos se convirtieron en asiduos de aquel cenáculo secreto, continuando así con su proyecto de poeta.

Si pasamos por alto las plaquettes que Batania ha diseminado por los bares y otros lugares, podríamos afirmar que Neorrabioso. Poemas y pintadas es su primer libro. La obra está estructurada en cuatro partes. La primera, de tono elegíaco, es Lo que cuesta mantener a un muerto, con poemas dedicados aaita, su padre, a su muerte y al hilo afectivo que une a ambos, a Batania y a su padre, como queda claro en ese poema titulado No me olvides que aparece además en la contraportada del libro. La segunda es Porque te amo tanto no quiero cambiarte, dedicada a Iratxe, esa musa de temperamento mercurial y ojos azules, pareja del poeta durante muchos años de amor al límite. La tercera, Se tarda tanto en caer de un andamio, reúne poesía de corte más crítico y combativo. La cuarta es Prefiero Natalia a la revolución, toda una declaración de intenciones, con poemas inspirados por esa nueva musa a la que conoció durante las protestas del 15M en Puerta del Sol.

“Que repatríen las patrias". "Ya no quedan bárbaros que quieran fecundarnos”. Las pintadas de Neorrabioso (otro de sus heterónimos) van jalonando el libro, en forma de fotografías (a veces de no demasiada calidad), de la misma manera que jalonan la ciudad, a golpe de spray, jugando al ratón y al gato con los servicios de limpieza y la policía secreta. Las pintadas de Neorrabioso no buscan la estética multicolor y artística del grafiti, ni siquiera pretenden una caligrafía hermosa, sería demasiado arriesgado. La pintada neorrabiosa (sobria, negra y de factura apresurada) busca el impacto: al viandante que se da de bruces con una de esas frases lapidarias no le será fácil olvidarla. A menudo, las pintadas son fragmentos de sus poemas, ¿puede una pintada considerarse literatura? O acaso el poema es la continuación, la elongación de la pintada, porque ¿qué es antes: el poema o la pintada? El muro. Primero fue el muro. Mientras haya muros, habrá razones más que justificadas para seguir haciendo pintadas y poemas.

La poesía batánica es poliédrica, contaminada por infinitas voces de poetas de pelaje variopinto, producto de su desordenada avidez lectora. Con frecuencia es rabiosa, violenta por momentos: “hubo un tiempo / en que era simple y perfecto / como una piedra arrojada / contra la policía"; abominando de patrias (cualquiera que sea esta, poco importa si es vasca o española, tanto da), banderas y demás rutinas, arremetiendo contra el sistema esclavista-capitalista que nos circunda y nos asfixia. "Fue a los treinta años / cuando les ganó la tristeza. / Arrasados de nada, / comenzaron a pedir / la vuelta de un dios”. Pero no solo rabiosa, la poesía de Batania también puede abordar temas y formas de corte clásico (a veces incluso con un tono paródico), sin hacer ascos a cierta experimentación en lo formal o a la presencia de imágenes inesperadas, surrealistas incluso, que salpican un gran número de poemas.

Y mientras, ese loco que se cree Batania, ese orate que amenazaba con leerse todos los libros de poesía de la biblioteca de Retiro, sigue creciendo, amasando más y más lecturas; trasladando su marca a camisetas que regala a las primeras de cambio; acumulando prosélitos fieles, deseosos de asistir a esos recitales en los que Batania con frecuencia declama de memoria (algo no demasiado habitual en los círculos poéticos de la capital) poemas tan conocidos ya como Las fresas o Se tarda tanto en caer de un andamio; apareciendo en programas de radio y en televisiones libertarias; colgando sus poemas, sus opiniones, sus troyas literarias o sus lemas del 15M en su blog; incursionando incluso en otros ámbitos literarios, como en el cuento, en ese futuro libro que será El hijo de Puskas.

Al poeta Jorge Espina, el editor de Ediciones La Baragaña, hay que reconocerle el mérito de haberse llevado el gato al agua y haber conseguido editar a Batania, algo que no es baladí, habida cuenta de lo reacio del poeta a publicar y de que también había otras editoriales que perseguían idéntico objetivo. En cuanto a la biografía de Batania, el libro se limita a ofrecer al lector una fotografía, una fecha y un lugar de nacimiento. Todo lo demás se halla entreverado entre los poemas: busquen.

En definitiva, Neorrabioso. Poemas y pintadas es un soplo arrebatado de aire fresco, pues como dice Batania: La noche y la rebeldía siempre vuelven.

martes, 5 de junio de 2012

AGITADORAS Nº 34 - JUNIO 2012

CONTENIDOS
Hemeroteca

MISCELÁNEA
Enrique Metinedes, el Arte en la Tragedia - Lalo Borja
Superhéroes Post-11S y su Mensaje Conservador (II): Capitán América - Josep Oliver
Pulsiones Contemplativas - Ricardo López
El Frágil Detalle de la Identidad - Holly
Nada que Hacer - Il Gatopando

OPINIÓN
Pedimos 4 Cabezas, para Empezar - Inés Matute
Pienso, Luego Resisto (XX)- Imaginación contra el Poder - Mª Ángeles Cabré
El Día de la Marmota - David Torres
Mercenarios del Infortunio - Cristina Casaoliva
¿Qué fue de nuestra Democracia? - Miguel Dalmau
¿De verdad hemos cambiado? - Hermano Lobo
Mean Metal Machine - Jan Hamminga

DUELOS Y QUEBRANTOS
La Vecina siempre Llama Dos Veces - Marina San Martín
Un Yogurt en la Barriga - Rosa Mª Ortega
Llegar Tarde - Macky Chuca

LITERATURA
Sólo la Verdad - Jesús Aller
Ramal - José Morella
Política Criminal - Rubén Castillo
El Tiempo de los Asesinos (VIII) - Opiómanos y Soñadores - Vicente Muñoz
El Crimen de Ayer y otros Cuentos - Care Santos
Te lo Dije - Itziar Mínguez
Aeromodelismo Literario - Luis Arturo Hernández
Aquella Edad Inolvidable - Juanjo Saiz
La Novela Política - Rubén Castillo

CREACIÓN
El Manuscrito - Patricia Nasello
El Combate - Joaquín Lloréns
Burger Story - Paco Piquer
El Corazón de la Manzana - Jesús Zomeño
Reloj de Arena - David Morán/Luis Amézaga
Tesis y Antitesis Amorosa - Francisco Gómez
Humo y Jazmín - Ramón Asquerino
Apocalipsis - Josep Esteve
El Tren de la Alegría - Sergio Manganelli
La Tinta - Héctor Ranea
Naufragios - Juana Cortés Amunárriz
Negro sobre Blanco - Eva Medina
Me Creía - A Joaquín Sabina - Rolando Revagliatti
Remedio Natural - Carmen Camacho
Una Historia, Tres Actos - Stefany da Costa
Pacem in Terris - Ángela Mallén


http://www.agitadoras.com/

EL TIEMPO DE LOS ASESINOS (VIII) - OPIÓMANOS Y SOÑADORES – VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ PARA AGITADORAS Nº 34

El Tiempo de los Asesinos (VIII) - Opiómanos y Soñadores

Vicente Muñoz

El hombre actual es hiperactivo, escéptico y prosaico, cuando no un fracasado. El desarrollo, la competitividad y el tecnicismo han generado un estándar de valores donde sin duda reina lo pragmático. Las religiones y los mitos caen vertiginosamente en el olvido, son sólo el recuerdo de algo inútil que embriagó durante siglos de penumbra nuestras mentes. Y las leyendas, las religiones y los sueños siguen caminos paralelos.

Quizás por ello, las drogas sean hoy para la mayoría un símbolo de muerte, un quehacer improductivo.

Aunque no siempre fue así. Hubo un tiempo en que el sutil venenocontribuyó a enaltecer el arte de algunos visionarios que plasmaron sus delirios al papel, sembrando el germen de cuantos movimientos de vanguardia luego han existido.

Pero no adelantemos acontecimientos. Situémonos en el siglo XVIII, cuando en toda Europa el sueño de la razón degeneraba por vez primera en monstruos. El raciocinio se tornó de nuevo irraciocinio y los románticos, amantes de lo oscuro, potenciaron con láudano los límites de su percepción.

En Alemania Hoffman analizaba el cerebro subconsciente en Los elixires del Diablo, en Ginebra los Shelley, Byron y el malhadado Polidori galvanizaban a Frankenstein por un sueño de opio y en Inglaterra Thomas de Quincey describía con minucia empírica los efectos de esa droga en las Confesiones de un inglés comedor de opio y Suspiria de Profundis, dos libros que adelantaron casi un siglo las tesis surrealistas.

Visiones apocalípticas, exotismo, experiencias ultrasensoriales, onirismo, infiernos de placer... Ya todo era lícito: había nacido el nuevo soñador, fruto de cenizas calcinadas y vientos corrompidos, hijo del esplín y el desencanto, disidente, outsider y maldito.

Baudelaire, inspirado por De Quincey, gritaba enaltecido por la droga al mundo: “Para no ser mártires del tiempo, para no sentir el peso horrible de la vida, tenéis que embriagaros sin cesar. ¿De qué? De vino, de poesía o de virtud, como queráis, pero embriagaos”. Y proponía como revulsivo a lo prosaico cualquier lugar fuera del mundo.

Las Flores del mal abrieron las puertas. Luego el arte explosionó. Las iluminaciones de Rimbaud y de Verlaine, los delirios de Nerval, las extravagancias de Gautier, fueron, en parte, fruto de la absenta y del hachís. No importaban ya los medios, sino el resultado, la búsqueda del arte por el arte que propusieron luego los esteticistas.

Hasta que al finalizar el siglo XIX J. K. Huysmans se atrevió a rizar aún más el rizo con la publicación de su novela Al revés.

El protagonista, Des Esseintes, desengañado de todos y de todo, frustrado por el tedio, abatido por la hipocondría y el esplín, decide recluirse en un caserón a las afueras de París para construir un paraíso donde lo ilusorio supere a lo real y el artificio aplaque la sed de los sentidos, un paraíso de flores carnívoras y exóticas, de drogas numinosas y cuadros lúgubres, de gemas, libros y esencias exquisitas; un paraíso, en suma, donde el artista supla la realidad por el ensueño para sublimar en él su arte.

La obra comenzaba con una cita que auguraba ya su contenido: “Es preciso que yo me divierta por encima del tiempo aunque el mundo sienta el horror de mi regocijo y su grosería no sepa lo que quiero decir”.

Nacía así el Decadentismo, la corriente literaria que mejor condensó el desarraigo finisecular.

Pero el artista se estaba consumiendo, había descendido a los infiernos y descrito lo inefable, pagando su osadía con la alienación. Así lo veía también Oscar Wilde en El retrato de Dorian Gray, influenciado a su vez por Huysmans.

La droga había abierto el tercer ojo del poeta permitiéndole expresar, como diría Castaneda, una realidad aparte. Pero, al igual que del sueño de la razón, también de ella habrían de nacer cientos de monstruos.

Ahora todo es caos
prosaísmo confusión:
las máquinas nos suplen
la competencia nos degrada:
el siglo XXI
sueña en blanco
y negro.

http://www.agitadoras.com/junio%202012/vicente.html

PRÓXIMAMENTE EN ORIGAMI

EL TIEMPO DEL HOMBRE MUERTO de ALFONSO XEN RABANAL

MANOS TAN PEQUEÑAS de VERA ZIELAND

PERVERTIDOS EN MÁLAGA

TODO AL NEGRO – BLACK PULP BOX

Todo al negro

Aristas Martínez rinde homenaje con una caja a las novelitas de a duro y las revistas baratas que antaño poblaban kioscos y librerías

J. FERNÁNDEZ
Diario de Córdoba

De la vigencia y el interés que aún suscitan las propuestas del pulp -literatura de folletín, en vernáculo- da noticia esta espectacular y muy recomendable caja editada por los extremeños Aristas Martínez. Se trata de una celebración en toda regla de las novelitas de a duro y las revistas baratas que antaño poblaban kioscos y librerías, y que hoy, por cierto, suelen costarle un ojo de la cara al infortunado que pretende hacerse con ellas.

Primorosamente recogidos en el interior del cartón diseñado por Manuel Donada van los diversos materiales de un proyecto ideado por la propia editorial -Cisco Martínez, Sara Herculano- y el escritor cordobés Luis Gámez y que cuentan con la participación de una infinidad de artistas, 85 para ser más exactos. Hasta seis libros componen la Black Pulp Box -o "caja negra pulpa", según la divertida versión dizque literal que figura en portada, en recuerdo de esas pésimas traducciones de antaño; sepa el lector que aquí hasta las erratas, los descuidos lingüísticos son pretendidos y forman parte del homenaje-, todos orbitando alrededor del tema común de la blaxploitation, el boom setentero de lo negro.

Dichos en el mismo orden de la contraportada, los libritos incluidos son los siguientes: 1. Amazing Bold Stories (Increíbles Historias en Negrita), una antología de relatos de diversos géneros populares como la ciencia ficción, el terror, el género detectivesco o el de aventuras, salidos de la pluma de lo más granado de los escritores de penúltimo cuño y un servidor; 2. Betunia, revista de cómic en hermoso bitono según selección de David Rubín y José Domingo; 3. Black Super Power, un excelente ensayo de Daniel Ausente subtitulado El Héroe Negro en la cultura popular: cómic, cine y literatura, cuyo título es suficientemente explícito; 4.Carnaval según Judas, novela corta de Fco. Javier Pérez; 5. Supernegro, otra novela corta, esta de Cisco Bellabestia; y 6. Aftersun, revista de varios autores y de la que quizá merece también la pena reseñar el subtítulo "un fanzine de los de toda la vida".

Hablando de pulp, me pillan precisamente traduciendo los relatos originales de Conan, el cimmerio, y, claro, ya voy tarde con la entrega. Es por eso que he medio reciclado para la página de hoy varias notas que ya tenía escritas, y es que, como diría el antedicho Luis Gámez, no hay nada más popular que el plagio (el autoplagio ya es el súmmum). Con todo, y a modo de bonus extra, citaré aquí un texto citado a su vez en el libro Las crónicas nemedias, de Francisco Calderón (el que roba a un ladrón…). Se trata del texto de solapa de la primera edición en castellano, a finales de la década de 1940, de una selección de cuentos de Robert E. Howard, y dice: "Se ha puesto de moda en Norteamérica un tipo de novela que es con respecto a la literatura lo que un Picasso o un Dalí respecto a la pintura. Una novela con un espíritu nuevo, una imaginación desatada y unas concepciones que sobrepasan en mucho a las concepciones literarias del mundo literario normal. ¿Qué decir de este nuevo tipo de literatura? En primer lugar que en los países de habla inglesa cuenta con más lectores que ningún otro género literario y que para la persona que busque en la novela una distracción y un entretenimiento es el tipo de novela ideal".

Y ahí quería yo llegar.


firmadomisterj.blogspot.com


PUBLICADO POR VINALIA TRIPPERS EN HTTP://VINALIAPLAN9ESPACIO.BLOGSPOT.COM.ES/

lunes, 4 de junio de 2012

LA CALERA (Reboot) - VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ


Paredes desnudas, funcionalidad. Estrategia de autolesión. Cefaloeconomía catastrófica. Paredes bien cerradas, bien acerrojadas, ventanas bien enrejadas, todo bien cerrado y bien acerrojado y bien enrejado.
Thomas Bernhard


Durante una de mis visitas a Salzsburgo a mediados de los noventa, relacionadas con un ensayo sobre Thomas Bernhard que por aquel entonces estaba escribiendo, tuve la ocasión de visitar la Calera, el escenario donde el escritor austriaco había ubicado su tremenda novela, de la mano de uno de sus protagonistas, Fro, el administrador de los terrenos de la propiedad. Una coincidencia que no viene al caso (al menos en esta historia) me puso en contacto con él, permitiéndome hacerle varias preguntas y, asimismo, debido a mi insistencia, conocer a continuación la Calera. Sin lugar a dudas, junto a Corrección, esa novela de Bernhard, La Calera, le dije entonces a Fro, era la que más me había impactado, la locura de su propietario, Konrad, empeñado en comprársela a su sobrino durante decenios, su inacabado Estudio sobre el oído, la desolación aterradora de aquel lugar y, en última instancia, el asesinato de su mujer y su posterior reclusión en un centro penitenciario. Él, Konrad, me dijo el administrador, había muerto hacía ya tiempo, y la Calera, expoliada y vacía, aún seguía en pie, junto a un lago, en el distrito de Sicking. No fue demasiado difícil convencer a Fro, evidentemente alcoholizado (lo supe nada más verle beber el primer whisky en el café donde nos presentaron), de que me llevase a ver aquel edificio, bastó una suma no muy alta y algunos comentarios de mi ensayo en construcción sobre Bernhard, al que él también admiraba, para que accediera a la mañana siguiente a acompañarme allí. Vino a recogerme en su coche a mi hotel a las ocho en punto, tal y como habíamos quedado la noche anterior, correctamente aseado y vestido, aunque ya a esa hora oliendo a alcohol, y condujo desde Salzsburgo hasta Sicking, vía Mondsee, de una sola tirada, respondiendo lacónicamente a mis preguntas, como molesto, me pareció, con la situación. Para mi ensayo, sin embargo, la oportunidad de conocer la Calera, y por extensión al propio Fro, uno de los personajes clave de la novela de Bernhard, me había parecido providencial y, seguramente, pensé entonces, determinante para su desarrollo. Como Konrad en la novela con su Estudio sobre el oído, aquel ensayo sobre Bernhard, en el que llevaba ya más de seis años inmerso, se había convertido para mí en una obsesión, continuamente corregido y reestructurado y reescrito, y la posibilidad de visitar la Calera y conocer de primera mano los testimonios de Fro, pensé, podría ser determinante para enfocarlo con un criterio original y, en consecuencia, lograr terminarlo. Pero Fro, el administrador de los terrenos de la Calera, amigo personal de Konrad, testigo en su juicio y, evidentemente, conocedor privilegiado de su historia, no parecía demasiado dispuesto durante el viaje a entrar en materia, sí la noche anterior, cuando bajo los efectos del alcohol me había hablado largo y tendido de Bernhard y la Calera, aceptando llevarme a verla al día siguiente, pero no entonces, aquella mañana, en el trayecto en coche de Salzsburgo hasta Sicking, quizás debido a la resaca, pensé, o a tener que recordar y por tanto revivir y sufrir, a causa de mis preguntas, el drama de la Calera. Aunque lo cierto es que, pese a su reserva y cambio de tono, hasta allí me condujo. Ya hemos llegado, dijo al final de un camino pedregoso por el que, poco después de Mondsee, nos habíamos desviado, esto es la Calera, el lago está al otro lado. Aparcamos el coche fuera, junto a un gran seto de arbusto que ocultaba el interior del inmueble, y entramos en la propiedad a través de una verja caída, forzada por los ladrones, según Fro, poco después de la detención de Konrad. El viejo tenía razón, dijo, este distrito, tal y como él comentaba una y otra vez, está lleno de ladrones y criminales, todo en este distrito parece abocado al robo y al crimen, Konrad no dejaba de repetirlo, y el hecho de que forzaran la verja de su propiedad a los pocos días de ser detenido lo confirma. Aunque de poco pudo servirles, añadió, porque entonces no quedaba ya nada de valor en el edificio, Konrad lo había vendido ya todo, durante años, debido a su precario estado económico y a espaldas de su mujer, fue vendiendo uno tras otro todos los objetos de valor que había en la Calera hasta dejarla casi vacía, de manera que los ladrones, cuando forzaron la verja y lograron al fin entrar en la casa, poco o nada valioso pudieron hallar, nada, en cualquier caso, que luego pudieran vender, añadió. Y: el viejo siempre tenía razón, puede que estuviera loco, pero en el fondo tenía razón, Konrad tenía siempre razón. Y: como puede observar, el portón de la casa también fue en su día forzado, todo, antes o después, fue violentado y forzado aquí. Y ciertamente era verdad, flotaba sobre aquel lugar un aura asfixiante y siniestra, una sensación de tragedia inminente y desolación profunda que ponía los pelos de punta (como en la Casa Usher, recuerdo que entonces pensé, como en la Casa Usher). No queda ya nada aquí, repitió Fro al entrar, y comenzó luego a enseñarme el edificio, las dependencias de Konrad en el primer piso, su dormitorio y el despacho donde, según dijo (y según Bernhard en la novela), se pasaba los días trabajando en su Estudio sobre el oído, y las de su mujer inválida a continuación, en el segundo, desde cuyas ventanas se podían contemplar los excelentes (pero de algún modo también siniestros) paisajes del lago. Precisamente aquí, dijo Fro llegado un punto, tras haber recorrido parte del piso, en esta habitación, fue donde la asesinó, aquí fue donde Konrad la disparó, unos dicen que en el pecho, otros que en la cabeza, pero fue aquí, en su silla de ruedas, donde la mató, y esas manchas en la pared, dijo señalando una esquina, lo atestiguan, esas manchas que nadie se dignó a limpiar, ni yo mismo me digné a limpiar... al fin y al cabo desde la muerte de Konrad a nadie le importa nada ya aquí, la Calera ahora es un santuario, un cementerio, y a nadie le importa nada ya aquí... salvo a los escritores, añadió. Ustedes, los escritores, vienen aquí buscando inspiración y respuesta a sus miedos y sólo encuentran más preguntas y miedos (tengo grabadas a fuego estas palabras en mi memoria), eso es lo que ustedes encuentran aquí, lo único que en el fondo encuentran, repitió. Y, efectivamente, fue lo único que en aquella visita encontré: preguntas sin respuesta, no respuestas a mis preguntas, y miedos, miedos y preguntas en lugar de inspiración y respuestas. Fro continuó, cada vez más taciturno y uraño, mostrándome el resto del edificio, las dependencias del tercer piso y el desván, la cochera, el sótano y el cobertizo y, finalmente, a petición mía, el colector de estiércol donde, según Bernhard (lo recordaba de la novela), los gendarmes habían encontrado a Konrad, congelado y prácticamente muerto, después de asesinar a su esposa. Mientras se apoderaba de mí de una forma casi tangible la náusea y la angustia, indudablemente, pensé, por el aura malsana de aquel lugar. Ese fue mi único contacto con la Calera y en eso consistió la visita. Luego, el viaje de vuelta en coche, de nuevo vía Mondsee, hasta Salzsburgo, sin apenas hablarnos, cabizbajos y abatidos, y la despedida escueta a la puerta de mi hotel. La última vez, en cualquier caso, que vi a Fro (aunque me enteré luego de que falleció poco tiempo después), la última que viajé a Salzsburgo y, por extensión, el fin de mi ensayo sobre Bernhard, definitivamente perdido, que desde aquel día, al visitar la Calera, supe que nunca prodría terminar.


Vicente Muñoz Álvarez, inspirado en La Calera, de Thomas Bernhard.

PUBLICADO POR VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ EN HTTP://MIVIDAENLAPENUMBRA-VINALIATRIPPERS.BLOGSPOT.COM.ES/

PIANO MAGIC -YOU CAN HEAR THE ROOM


He pensado que este tema acompaña perfectamente el texto de Vicente.

sábado, 2 de junio de 2012

MI RELATO EN AFTERSUN CON DIBUJOS DE PABLO GALLO

CARA DE ÁNGEL
Se cubrió la cara con los brazos. Dejaba sin protección el resto del cuerpo pero puestos a elegir prefería resguardar su rostro, que era lo que más valoraba. Él era un Adonis, un guaperas tocado por la mano de Dios, y claro, quería seguir siéndolo. Le acababan de romper la nariz y no estaba dispuesto a que le desfiguraran más. De seguido recibió un puñetazo en la boca del estómago que le cortó la respiración, cayó al suelo. Vio llegar una bota, giró el cuello pero no fue suficiente para esquivar el golpe. Lucecitas de colores, sangre y dientes volando fue su siguiente visión. La masa encefálica de su cerebro rebotó dentro de su cabeza. Por un momento el mundo se detuvo y el silencio se hizo en la pista de baile de la discoteca. Muy lentamente, uno de sus colmillos rebotó por las baldosas hasta perderse entre los pies de la muchedumbre que los rodeaba. Se palpó las encías con lengua y notó que le faltaban cuatro piezas de la mandíbula superior. Escupió la sangre que llenaba su boca y tomó una bocanada de aire viciado. Los tres tipos que le estaban zurrando eran gente peligrosa. De hecho, estaba sufriendo en sus carnes lo duros que podían ser. El ruido ambiental regresó al sentir un dolor agudo en los riñones, otro golpe recibido que le devolvía al ritmo desquiciado de la paliza. Los macarras le tenían sometido y rodeado, cada uno de ellos atacaba sin piedad, sincronizando puñetazos y patadas, eligiendo las zonas más vulnerables donde golpear. Eran expertos en el arte de machacar y además disfrutaban haciéndolo. Hizo un intento por levantarse pero una coz en la espalda lo tumbó definitivamente. El más alto y corpulento de los tres atacantes le pisó la cabeza y manteniendo el pie sobre ella, levantó los brazos en señal de victoria. Parte del público aplaudió. Él se sintió como una presa abatida, tirado en el suelo con una bota sobre su mollera. ¿Dónde quedaba su dignidad? ¿Y su cara, qué quedaba de su cara? Fue entonces cuando la oscuridad se filtró en sus ojos y se desmayó…

Salió del trabajo impaciente por disfrutar cuanto antes del fin de semana que tenía por delante. Con los compañeros de curro se tomó unas cervezas en La Lisboa, un bar en el que solían hacer una parada cuando terminaban la jornada laboral. Entre caña y caña la conversación derivó hacia el tema de siempre: Mujeres. Y todos sabían que en eso el experto era él.

- ¿A quién piensas tirarte este fin de semana?
- Tíos, hay una chavalita en Béjar que me tiene loco.
- Ándate con cuidado, a los de Béjar no les gustan que les quiten a sus mozas, y menos si el que se las quita es de Guijuelo.
- Tranqui tronco, el menda sabe lo que se hace.

Y amagó una patada a la media vuelta para dejar claro que sabía defenderse.

Después de unas rondas se despidió de los colegas. Marchó a casa para ducharse y cambiarse de ropa. Iba a estrenar unos zapatos de plataforma con tacón cubano. Los conjuntaría con unos Lois acampanados, bien ajustados para marcar paquete, una camiseta negra con la cara de Richard Roundtree litografiada, que un amigo le trajo de New York, y una cazadora vaquera, también Lois. Sabía que con esos atuendos y su atractivo iba a arrasar en la discoteca. Sí, se lo iba a comer todo.
Llegó a Béjar con su Simca 1000 Special, rojo y con unos relámpagos blancos pintados a lo largo de la carrocería, imitando el famoso coche de la serie de moda: Starsky y Hutch. Aparcó junto a la iglesia. Se apeó del buga y se dirigió directamente a la discoteca. Aún era pronto y la pista de baile estaba casi vacía. Se acercó a la barra del bar y pidió un cubata. Había que meter carburante al cuerpo para luego darlo todo en la pista. Echó una ojeada para hacerse una idea del percal. Abundaba el buen género pero él buscaba a una chica en concreto. La vio apoyada en la balconada de la planta de arriba junto a sus amigas. Cruzó el local y se dirigió a la cabina del pinchadiscos.

- Colega, si pinchas algo de James Brown y te animo la pista.

Sonaron los primeros compases de “Papa´s got a brand new bag”. Era hora de dejarse ver. Saltó a la pista y se abandonó al ritmo de la música. Él no era como los demás, que esperaban a que pusieran los temas lentos para entrarle a una tía, no, él marcaba el territorio con los bailes sueltos. Y por supuesto no se limitaba a los simples: paso-adelante-paso-atrás, que es lo que hacían todos. Él exhibía saltos, giros y piruetas. A la hora de bailar era el mejor. Danzando se sentía negro, y por su estilo cualquiera diría que lo era. A él le gustaba pensar que por sus venas corría la sangre de los negros de Harlem, del Bronx, del propio James Brown, también la de Curtis Mayfield, Roy Ayers, y como no, la de Isaac Hayes. De no ser por lo pálido de su piel se podría asegurar que en sus genes había algo de la madre África. Todos los ojos estaban puestos en él. Las chicas lo deseaban y los tíos le observaban con esa envidia insana que se les tiene a los agraciados. No cabía duda de que sabía moverse. Bailando era el puto amo. Pronto sus encantos penetraron cual saetas en la presa deseada. Ella se lo estaba comiendo con los ojos. Cuando terminó el tema y su exhibición, le hizo una seña para que se reuniera con él en el bar. La invitó a un lugumba, él se pidió otro cubata. Mientras tomaban las bebidas coquetearon el uno con el otro siguiendo los tópicos habituales del ligoteo. Se gustaban y lo dejaban claro en sus gestos y carantoñas. Él quiso pasar a mayores así que se la llevó al servicio de las tías. Se encerraron en uno de los baños y empezaron con los besos y las caricias.
En un momento dado ella entornó los ojos y dijo:

- Tienes cara de ángel.
- Y tú tetas de ángel, culo de ángel, chochito de ángel…

Según hablaba iba acariciando las zonas mencionadas. Al tocarle el coño lo notó mojado. Aquello no era una sorpresa, estaba acostumbrado a que las pibas se derritieran en sus manos. Sin embargo para su ego un coñito húmedo siempre era una victoria. Ella se dispuso para acogerle dentro de su cuerpo. No obstante, él se lo tomó con calma. Le gustaba hacerse desear.

- Tranquila. Antes vamos a colocarnos.

Sacó la papelina. Sin abrirla la puso sobre la loza de la cisterna y la aplastó con el mechero para que la coca estuviera bien machacada y no quedasen grumos. Con la uña larga del dedo meñique recogió un montoncito de polvo y directamente lo esnifó.

- Enrolla un billete.

Mientras ella enrollaba el billete, él se bajó la cremallera de los vaqueros y dejó a la vista la erección de su miembro. Con la uña del meñique recogió otro montoncito de coca y lo fue depositando sobre el largo de su polla.

- Todo tuyo.

Ella se llevó el billete a la nariz y esnifó. Para hacerse con los restos utilizó la lengua. Él se dejó hacer, disfrutando del momento y del subidón. Otra muesca más en su lista de conquistas. Era cojonudo ser guapo y estar bien hecho, lo era por todas las bellas mujeres que se habían rendido a sus encantos. La vida era generosa con él… De pronto la puerta del baño reventó y el pestillo saltó por los aires. Alguien la había abierto de una patada. Ese alguien era El Miliki: un tipo peligroso, delincuente habitual de la zona. Iba acompañado de tres de sus esbirros. Los de la banda del Miliki eran famosos por la violencia que utilizaban para llevar a cabo sus fechorías. Estaba en un buen lío. Ella se subió las bragas y él se guardó la polla dentro del pantalón. ¿Qué coño pasaba? ¿Por qué esos tíos la tomaban con él? La respuesta era muy sencilla: la joven que se estaba tirando era, ni más ni menos, que la hermana de El Miliki. Perra suerte la suya. Rezó para sus adentros por una salida airosa. Lamentablemente sus jaculatorias se fueron por el desagüe y antes de que pudiera alegar algo en su defensa ya le habían roto la nariz de un cabezazo. Se desplomó sobre la taza del wáter semiinconsciente. Al ver la sangre, ella quiso ayudarle, pero su hermano, El Miliki, ordenó a uno de los suyos que se la llevara de allí, y así poder despacharse a gusto con el fulano que le había faltado al respeto. El secuaz obedeció, agarró a la chica del brazo y arrastras la sacó de la discoteca. A él lo sacaron a hostias de los servicios. A empujones lo llevaron hasta la pista de baile para que todo el mundo pudiera ver cómo le partían la jeta. Enseguida se hizo un corrillo alrededor. Ahora los dueños de la pista eran los macarras. Para no defraudar a la concurrencia hicieron gala de sus mejores golpes. Él trataba de protegerse la cara, pese a ello los porrazos le llegaban por todas partes. Su sangre negra goteaba por la pista. Los asistentes a la masacre, hienas en potencia, disfrutaban de la sangría. La aniquilación de lo bello siempre ha sido un aliciente para el público voraz. Todos sentían un morbo especial por ver como un rostro bonito dejaba de serlo a base de golpes y puñetazos. Quizás porque a nadie le gustaba quedar en evidencia ante un forastero agraciado. Tal vez por eso resultaba tan placentero para los asistentes ver cómo le destrozaban el careto. Cada golpe que los macarras le daban era un golpe que ellos mismos asestaban. Las mujeres que antes le habían deseado, despechadas por no haber sido la elegida, ahora se extasiaban al verle sufrir. Y los tipos que en secreto habían querido ser como él, se regodeaban cada vez que uno de los agresores le infligía un castigo. Eran buitres esperando a que los depredadores acabasen con su presa para hacerse con la carroña.
La paliza continuó hasta que le hicieron perder el sentido…
Se despertó en mitad de ninguna parte. Por lo visto llevaba inconsciente muchas horas. El sol estaba alto y calentaba con rabia. Un nubarrón de moscas revoloteaba y se posaba en sus heridas para alimentarse de la sangre seca. Notó un tirón en la espalda. Era una vaca que trataba de comerse su cazadora. Al notar que él reaccionaba, el animal retrocedió y fue a reunirse con las otras reses para seguir con su menú de siempre.
Hizo un intento por incorporarse pero tenía el cuerpo tan dolorido que apenas pudo moverse. Sobre todo le dolían las heridas de la cara. Esos cabrones se habían asegurado de dejársela hecha picadillo. Palpó las lesiones con los dedos tratando de hacerse una idea de los daños. La perspectiva no era buena. Con mucho esfuerzo y dolor consiguió ponerse en pie. Le faltaba el zapato derecho. Lo buscó por los alrededores sin éxito. Estaba en medio de la dehesa y no tenía ni idea de dónde quedaba el pueblo. Necesitaba volver a la civilización para recibir ayuda médica. Cuanto más tiempo pasase sin ella más posibilidades tendría que le quedasen cicatrices. Ojalá hubiese tenido un espejo a mano para verse. Estaba enormemente preocupado porque le hubieran desfigurado para siempre. Si pudiera encontrar una fuente podría verse en el reflejo del agua, y de paso lavarse las heridas. Buscó por si veía alguna. Se conformaba con un pequeño regato o un simple charco, pero no los había. Tendría que esperar. Como no sabía orientarse tampoco se decidía por el camino que debía elegir. Puestos a andar, mejor cuesta abajo que subir por la colina que tenía a sus espaldas. Se encontraba muy débil para esfuerzos extras. Descendió renqueante a través del follaje con la esperanza de que el camino elegido le llevase a un pueblo, cualquier pueblo.


® pepe pereza


FORMAS DE SUJETAR UN LIBRO (PINTURAS DE PABLO GALLO)

RELATOS DEL HUMO (y hachís) - PEPE PEREZA

Prólogo: David González

Fotografía cubierta: Capear
Figura Origami: Óscar Cardeñosa
Correctoras: Adriana Bañares Camacho & MJ Romero
Editorial: Origami

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