jueves, 26 de octubre de 2017

SE RUEGA SILENCIO - CAPÍTULO 3

A última hora de la tarde he comprado un despertador de doble campana. Voy a normalizar mi horario. Madrugar. A ver si de esta forma consigo escribir con cierta regularidad. Al llegar a casa, me he dado cuenta de que, tanto las agujas como el segundero del despertador, coinciden exactamente con el de mi reloj de muñeca. Es una buena señal. Si quiero madrugar es mejor que me acueste pronto. Pongo el despertador a las ocho en punto. Mientras llega el sueño, trato de hacerme una idea global de la narración. De golpe, la imaginación se dispara. De la nada surgen multitud de imágenes, situaciones, diálogos y dramas. Me emociono con el flujo de ideas mientras los capítulos se amontonan en la cabeza. Cuando quiero darme cuenta, son las tres de la madrugada.
A las ocho suena el despertador. Apenas he pegado ojo. Salir de la cama me cuesta un tremendo esfuerzo. Estoy atontado y me duele la cabeza.
Después de desayunar, tomo asiento frente al ordenador. Me pregunto a dónde han ido a parar todas esas ideas que anoche se amontonaban en mi cabeza. Ahora mismo, ninguna de ellas se presta a ser escrita. Se me cierran los parpados. Joder, tengo el cerebro embotado y me muero de sueño. Me fijo en la pared que tengo enfrente. Sobre todo en las manchas de nicotina y humedad. Según repaso los contornos, estos se adaptan a mis pupilas y termino reconociendo en ellos siluetas de animales. Empiezo a teclear:
Esta casa se degrada día a día. Es un piso viejo, destartalado, que un amigo me prestó para que viviese en él hasta que encontrase algo mejor. De eso hace dos años…
Me atasco. Ha sido un breve arrebato que no compensa el madrugón. Me acerco a la ventana. En la calle, el ajetreo de la mañana. Es una escena que siempre me deprime. Hay algo en las primeras horas de un día laborable que las hace inherentes al desánimo. Vuelvo a tomar asiento frente al ordenador. Quiero seguir con lo escrito pero soy incapaz de añadir una palabra. Miro la hora: las nueve y trece. Me pregunto si los segunderos siguen coincidiendo. Para comprobarlo entro en el dormitorio. Coinciden. Me dejo caer en la cama y me arropo con la colcha. Es una buena señal, me digo.

GEORGE SAUNDERS - LIBROS DE RELATOS



CRUCES
George Saunders (Estados Unidos, 1958)

Todos los años, después de la cena de Acción de Gracias, mi padre sacaba el disfraz de Santa Claus y lo arrastraba hasta una suerte de cruz metálica que había levantado en el jardín. Nosotros formábamos una piña detrás de él y le seguíamos hasta que colocaba allí el disfraz. Durante la semana previa a la Super Bowl, la cruz lucía un jersey y el casco de Rod, y si este quería coger el casco, primero tenía que pedirle permiso a mi padre. El cuatro de julio, la cruz se convertía en el Tío Sam; el Día de los Veteranos, era un soldado; y en Halloween, un fantasma. Aquella cruz era la única concesión de mi padre a las fiestas. Por lo demás, no nos permitía sacar de la caja más de un lápiz de cera a la vez; una Nochebuena le gritó a Kimmie por desperdiciar un trozo de manzana; cada vez que nos poníamos kétchup, lo teníamos a él encima diciendo «Vale, vale, ya basta»; y en las fiestas de cumpleaños había magdalenas en lugar de helado. La primera vez que llevé allí a una cita, la chica me preguntó: ¿Qué es lo que pasa con tu padre y ese poste?, y lo único que pude hacer fue quedarme sentado pestañeando tontamente.
Con el tiempo, Kimmie, Rod y yo nos marchamos, nos casamos, tuvimos hijos y vimos florecer también en nosotros una semilla de mezquindad. Mientras tanto, mi padre empezó a vestir la cruz de forma cada vez más compleja y siguiendo una lógica apenas perceptible. El Día de la Marmota le puso una especie de abrigo de piel y colocó un foco para asegurar la sombra. Después de un terremoto que sacudió Chile, la tumbó y pintó una grieta en el suelo con un aerosol. Cuando mi madre murió, disfrazó a la cruz de Muerte y colgó del travesaño fotos de ella cuando era un bebé. Siempre que pasábamos por allí, encontrábamos amuletos extraños de su juventud dispuestos en torno a la base del poste: medallas del ejército, entradas de teatro, sudaderas viejas o tubos de maquillaje de mi madre.
Un otoño pintó la cruz de amarillo, la cubrió de algodón para proporcionarle abrigo ese invierno y le aseguró descendencia cruzando seis palos de madera y clavándolos a martillazos en diversos puntos del jardín. Tendió cuerdas entre la cruz grande y las tres pequeñas y pegó en ellas, utilizando cinta adhesiva, fichas de archivo en las que pedía disculpas, admitía errores y rogaba comprensión, todo con una caligrafía frenética. Colgó de la cruz metálica un rótulo en el que había escrito AMOR, hizo otro en el que escribió ¿ME PERDONAS?, y murió en el vestíbulo con la radio encendida. Poco después le vendimos la casa a una pareja joven que arrancó todo aquello y lo dejó en la calle el día de recogida de basura.

miércoles, 25 de octubre de 2017

SE RUEGA SILENCIO - CAPÍTULO 2

Esta casa se degrada día a día. Es un piso viejo, destartalado, que un amigo me prestó para que viviese en él hasta que encontrase algo mejor. De eso hace dos años. La vivienda está ubicada en el segundo piso del edificio nº1 de la calle Oviedo, cerca de la estación de autobuses. Un inmueble de tres plantas que comparto con un matrimonio que vive en el primero. El resto de los pisos están vacíos. El que habito no tiene agua caliente ni calefacción. Carece de ducha y de cualquiera de las comodidades que posee una casa normal. No me quejo, no pago alquiler. Tampoco gasto en electricidad, ya que al ser una casa antigua, el contador está dentro de la vivienda y lo tengo trucado.
Me vine aquí con el propósito de escribir una novela. Iluso de mí. Aparte de unos vanos intentos, lo único que he hecho en todo este tiempo es vaguear y colocarme. Miro a mi alrededor y me deprimo. Con el sol dando de lleno en las paredes quedan en evidencia las grietas, los desconchones, las manchas de nicotina y las huellas secas de humedad. La podredumbre se clava en las pupilas. Me asomo a la ventana. La tarde luce bonita. De nada sirve encerrarme si las palabras no acuden. Por otro lado, sé que lo que busco solo lo voy a encontrar dentro de mí, muy dentro, en las profundidades de mi ser. Llegar tan hondo, tan abajo, requiere esfuerzo. Para ello necesito arañar, escarbar, hurgar. Meter la mano y arrancar los sentimientos como si fueran las vísceras de un pescado. Ahora mismo estoy harto de mirarme las tripas y ver solamente el color de la hiel. Es triste pasar las horas, los días, los meses, incluso años, delante de un papel en blanco. Desperdiciando una vida entera en ello.


LIBROS CON SOBRESALIENTE





domingo, 22 de octubre de 2017

SE RUEGA SILENCIO - CAPÍTULO 1

Logroño. 17 de julio de 1999. Hoy cumplo treinta y cinco años. No hay felicitaciones. No las necesito. Yo tampoco acostumbro a felicitar a nadie.
Estoy sentado frente a la lavadora. Observo cómo el tambor da vueltas a toda velocidad en el programa de centrifugado. No tengo otra cosa mejor que hacer que contemplar la carcasa de poliuretano transparente. Un cíclope de pupila veloz con el que mantengo una lucha de miradas. La fuerza centrífuga ha hecho de las prendas una masa compacta y multicolor que gira y gira precipitadamente dejando un vórtice en el centro. Pasan los minutos y sigo hipnotizado por el movimiento constante de los círculos concéntricos. Permanezco atento sin nada que me distraiga. Giros y más giros. Ziung-ziung-ziung-ziung… Ahora, el ojo de buey es un agujero negro, mejor aún, un gran remolino en medio del océano. Ziung-ziung-ziung-ziung-ziung… Un ciclón. Un huracán. Ziung-ziung-ziung-ziung… El movimiento va decelerando. Zi-ung… zi-ung… zi-ung… z-i-u-n-g… El programa de lavado ha acabado. Poco a poco el tambor deja de rotar hasta que se detiene. Llaman al timbre. Es el Culebras. Dice que tiene prisa, que no puede quedarse porque debe atender a otros clientes. Le pago con mis últimos ahorros y se va. Me quedo a solas con las moscas.
El humo denso, pegajoso y dulzón entra en mis pulmones. Mientras, el sol dibuja rectángulos en las paredes. El salón se va llenando de humo y jazz. Louis Armstrong, hace sonar su trompeta, Ella Fitzgerald, pone la voz. Hachís y jazz. La mezcla me lleva a dobles dimensiones y universos alterados. Paz, sosiego y espirales de humo… Tendría que escribir. Llevo semanas sin hacerlo. Debería ponerme a ello. Agarrar lo que llevo dentro y sacarlo fuera, plasmarlo. Decir que estoy harto, que no puedo más, que me hundo y no sé hacia dónde tirar. Cortázar decía: Siempre hay que mirar hacia adelante. Yo prefiero mirar hacia dentro. En lo más profundo de mí es donde están las palabras. Las mías. Me pongo frente al teclado y escribo:
Logroño. 17 de julio del 1999. Hoy cumplo treinta y cinco años. No hay felicitaciones. No las necesito. Yo tampoco acostumbro a felicitar a nadie. Estoy sentado frente a la lavadora. Observo cómo el tambor da vueltas a toda velocidad en el programa de centrifugado. No tengo otra cosa mejor que hacer que contemplar la carcasa de poliuretano transparente. Un cíclope de pupila veloz con el que mantengo una lucha de miradas…
Hace demasiado calor. El bochorno se pega al cuerpo como una segunda piel, asfixiándome. Es mejor fumar y dejarse llevar por el razonamiento de la pereza. Louis toca la trompeta, Fitzgerald canta y yo fumo. Cada uno a su tarea. Cada cual con su instrumento. Siento ese letargo especial. El tiempo se detiene dentro de la habitación mientras el mundo exterior sigue con su frenético avance. Entra Nico. Va directamente a tumbarse en el centro del sofá. El gato se estira y deja la cabeza colgando. Tal vez, debería escribir sobre él. Incluso Burroughs escribió un libro sobre gatos. Pero no, prefiero seguir fumando. 

DEL FONDO - VICENTE MUÑOZ ÁLVAREZ & ANDRÉS CASCIANI - VINALIA TRIPPERS PRODUCIONES

La nueva joya de nuestra corona, de la mano de Producciones Vinalia Trippers, pronto en la Tierra:

DEL FONDO

El túnel del horror que describe “Del fondo” no es el túnel de la bruja de un parque de atracciones con sus trampantojos ingenuos, charadas sangrientas y sustos de salón. Es un pasadizo involutivo y mutante que conduce interminable, como una pegajosa cinta de Moebius secretada por el putrefacto ano del universo, a los misterios más oscuros de la creación, a lo que se esconde tras la fachada temblorosa y llena de grietas de eso que llamamos ingenuamente realidad. Con Vicente y su doliente pueblo elegido, viajan también monstruosidades orgánicas vivas o no-muertas, criaturas de pesadilla surgidas de la coyunda bestial entre El Bosco y Lovecraft, Brueghel y Giger, Goya y Charles Burns, gloriosamente retratadas por las no menos visionarias y alucinadas ilustraciones de Andrés Casciani.
Jesús Palacios

DEL FONDO
Vicente Muñoz Álvarez & Andrés Casciani

Prólogo por Jesús Palacios
Epílogo por Pablo Antonio García Malmierca

Producciones Vinalia Trippers

http://mividaenlapenumbra-vinaliatrippers.blogspot.com.es/2017/10/vinalia-trippers-presenta.html

https://vinaliaplan9espacio.blogspot.com.es/2017/10/del-fondo.html?spref=fb

sábado, 21 de octubre de 2017

LOUIS-FERDINAND CÉLINE



JEAN GENET



Algunas de sus obras:

Autobiografía
Diario del ladrón (1949)

Novelas
Santa María de las Flores (1944)
El milagro de la rosa (1946)
Pompas fúnebres (1947)
Querelle de Brest (1947)

Teatro
Las criadas (1947)
Severa vigilancia (1949)
El balcón (1956)
Los negros (1959)
Los biombos (1961)
"Elle (1989)
"Splendid's (1993)
"Le bagne" (1994)

Poesía
El condenado a muerte (1942)
"La Galère" (1944)
"Chants secrets" (Le Condamné à mort, Marche funèbre), L'Arbalète, Décines (Lyon), 1945.
"Un chant d'amour" (1946)
"Le Pêcheur du Suquet" (1946)

viernes, 20 de octubre de 2017

jueves, 19 de octubre de 2017

PRÓXIMAMENTE EN DIRTY WORKS: FURTIVOS de TOM FRANKLIN

DIRTY WORKS se complace en presentarles el primer libro de relatos de TOM FRANKLIN, FURTIVOS, un viaje a los condados boscosos que se extienden entre los ríos Alabama y Tombigbee, la zona baja de Alabama, frondosa, verde y llena de muerte.

«Con esta colección de maridos lamentables, colegas inútiles y matrimonios desgastados, es como si el autor hubiese secuestrado a los personajes de RAYMOND CARVER y los hubiese dejado a su suerte en el Sur Profundo.»
NEW YORK TIMES BOOK REVIEW 

Preventa con regalo exclusivo aquí: 

domingo, 15 de octubre de 2017

BANDERAS

Que yo recuerde nunca he enarbolado una bandera. No me gustan, ninguna de ellas. Pero si tuviera que elegir una sería ésta: la foto que tomó de la Tierra la Sonda Cassini al pasar junto a Saturno. Un diminuto punto de luz que apenas se distingue en medio del negro infinito. Esa sería mi bandera, una que no ensalce la grandeza de nada, todo lo contrario, que nos recuerde constantemente lo pequeños que somos.

pepe pereza

jueves, 5 de octubre de 2017

"CON CUERPO DE TINTA" UN ESPACIO RADIOFÓNICO CAPITANEADO POR JOSÉ ÁNGEL DE DIOS

(Dibujo de David Sánchez)

Aquí tenéis el primer programa de "Con cuerpo de tinta", un espacio radiofónico de La veu d'Ondara dedicado al cómic y a la literatura.
En este primer programa, entrevistamos al autor de cómic David Sánchez, hablamos de "Se ruega silencio" de Pepe Pereza y analizamos "Rebelión en la granja" de George Orwell.

martes, 22 de agosto de 2017

GUERRACIVILANDIA EN RUINAS - GEORGE SAUNDERS

Por fin, después de dos años de búsqueda he conseguido hacerme con él