viernes, 4 de diciembre de 2009

POEMA DE JAVIER DAS

Mi hermana me llama llorando.
Desde la operación,
hace cinco días,
sufre continuos altibajos
de ánimos.

Es como tener la regla
multiplicada por mil, dice.

Hablamos de varios temas,
de los alquileres,
de quedar para comer,
de trabajo,
de planes futuros,
todo para despejar la mente.

Hace cinco días
mi hermana se desmayó
en brazos de mi madre,
se le acababa de reventar una trompa
y perdía demasiada sangre.

Entró en quirófano
solamente 15 minutos
después.

Al final de media hora
de conversación
mi hermana está más tranquila,
ya no llora,
aunque opina que no tardará mucho
en empezar de nuevo.

Yo lo pienso
y me alegro.

Oírla llorar
es algo
que hace cinco días
llegué a dudar
que podría volver a hacer
de nuevo.

3 comentarios:

Javier Das dijo...

Muchas gracias, Pepe.
Un placer aparecer por tu blog.
De verdad, muchas gracias.

Ángel Muñoz dijo...

un buen poema.

pepe pereza dijo...

El placer es mío, Javier, lo digo sinceramente.

Ángel, amigo ¿Qué tal tu maldita muela?