viernes, 23 de diciembre de 2011

DESCONCIERTO ANTE UNA ANTOLOGÍA: JOAQUÍN PIQUERAS, EL DEMIURGO ( IM)PERFECTO – PEDRO PUJANTE

Cuando hallé Antología del desconcierto (Nausicaä, 2004) pensé que me encontraría con un Piqueras joven e inmaduro que diera sus primeros pasos en la poesía: es su primer libro publicado. Sin embargo, la sorpresa fue encontrarme ya la madurez, la ironía, la jugarreta filosófica y la clarividencia del diestro escritor de Los infiernos de Orfeo o Tomas Falsas.
En esta desconcertante antología descubrimos esa hibridación tan característica que sólo un gran poeta puede acometer con perfecto equilibro. Las dosis, las palabras estás justamente medidas y producen una extraña felicidad. Versos que bailan su danza entre el armónico haiku, la prosa poética y el lenguaje callejero. Hay evidentes y claras referencias a la cultura pop: anuncios de televisión y juegos de palabras con frases del acervo popular y cotidiano ‘pensar demasiado perjudica seriamente la salud…’. Sin embargo, Piqueras es todo contradicción, es pura ironía. Porque nada más lejos de la realidad. Tras ese aparente halo de fingida oralidad se esconden inquietantes mensajes; metafísica cotidiana que indaga en lo más hondo del ser. Hay una velada profundidad psicológica que se trasluce en un mensaje final. Porque, ese lenguaje llano y directo, no nos engañemos, es una trampa para cercarnos con un sutil mensaje. Al final de cada verso, de forma casi inesperada, nos aguarda la guadaña del vertiginoso tiempo, del amor inalcanzable, la angustia social y de los temas importantes que encarnan al ser humano. Temas que se deslizan, casi inadvertidos, en cada línea. Citaré sólo a ese insólito amante que aguarda a su amada en el sombrío lecho. Siente deshacerse en el espacio e intuye que flota en la oscuridad el rostro esquivo y tierno de dios.
Para el aventajado lector no pasará inadvertido ese poema primerizo titulado Tomas Falsas. Título también de un poemario publicado cinco años después. Es aquí donde advertimos que ya se fraguaba en la mente de Joaquín Piqueras un mundo interior que contiene y contendrá su imaginario poético. Sólo Piqueras puede escribir como Piqueras. Sólo un escritor con la visión cínica, aguda y profunda del ‘demiurgo imperfecto’ que es puede hacernos entender que las almas las carga el diablo. De todos modos, leemos, nos dejamos apuntar al corazón y sufrimos el impacto de las letras como balas que habrán de hacernos bajar esas póstumas escaleras, de las que ya nos han avisado, sólo son peldaños hacia la muerte.

Pedro Pujante

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