Me hallo en la penumbra del telar. Abajo, en el escenario, una actriz desnuda baila iluminada por un foco cenital. Desde la estrada donde está situado el telar, contemplo la danza aguardando a que, por el intercom, la regidora me dé la orden para accionar un mecanismo que hará que miles de burbujas de jabón floten alrededor de la actriz. Ella sigue bailando, etérea. No puedo evitar ensimismarme con el vaivén de sus tetas. De seguido pienso en lo absurdo (y maravilloso) de mi profesión.
Ildefonso Rodríguez presenta en Literatessen su último libro de poemas, «En
bandada, libres»
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El poeta y músico leonés *Ildefonso Rodríguez* —a quien hace tan solo tres
semanas el Colegio Marista Champagnat dedicó su "Día de las Letras
leonesas"— pr...
Hace 11 horas
3 comentarios:
Es fabuloso, Pepe, muy buena idea.
abrazo.
Me ha gustado Pepe, conciso y directo.
Un cordial saludo.
gracias a los dos. iré colgando algunos más a lo largo del mes.
un abrazo.
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