lunes, 8 de abril de 2019

EL ACCIDENTE


El autobús había quedado reducido a un montón de hierros retorcidos. La escena era dantesca: Sangre, miembros amputados y cadáveres por doquier. Además del olor a carne quemada de los cuerpos carbonizados había gente que gritaba, otros agonizaban en medio del caos. Un hombre caminaba sin rumbo entre los restos del accidente. Llevaba el brazo izquierdo casi desmembrado, solamente se sujetaba al cuerpo por una fina hebra de carne ensangrentada. Un cerdo pasó cojeando a su lado. Unos metros por delante había varios cerdos muertos en medio de la carretera. Los que aún quedaban con vida se achicharraban dentro de las celdas del camión en llamas. Para colmo, la radio seguía funcionando y por los altavoces sonaban los acordes distorsionados de “Paquito el chocolatero”.


pepe pereza

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