martes, 27 de octubre de 2015

LOS CUADERNOS NEGROS – CARLOS SALCEDO ODKLAS (Fragmento)

"Alimentados por el odio y la excitación del campo de batalla los soldados rebanaban las cabezas de los prisioneros no solo sin titubeo alguno, sino con alegría y deleite. Podías oír el burbujeo de la sangre al ser cortado el cuello, imposibilitando la llegada de ésta a la cabeza, sangre que se expandía por el suelo polvoriento, tiñéndolo de un rojo oscuro y espeso. La víctima temblaba asustada mientras oía los cánticos y apreciaba la separación de sus tejidos en unos minutos que sin duda serían agónicos y absurdos. A veces la cabeza cercenada, al ser expuesta a la cámara, te sorprendía con algún último tic labial o movimiento de ojos. Llegó a un vídeo de una ejecución grupal. Eran doce tipos arrodillados, puestos en fila en mitad de un paraje desértico. El verdugo se acercaba al primero. Daba un pequeño discurso a la cámara, agarrando del pelo al prisionero y blandiendo el cuchillo. Sin duda sería algún tipo de amenaza hacia quienes creía le estaban agraviando. Tras la letanía empujaba a la víctima contra el suelo, apoyaba su bota contra la espalda del prisionero y elevaba su cuello agarrándolo por el pelo. Luego cortar y cortar. El prisionero se debatía inútilmente, asemejando los movimientos de un vulgar gusano. Cuando la última tira de piel era cortada el verdugo enseñaba triunfalmente la cabeza a cámara. Veías la última mueca alocada del prisionero, cáscara vacía ya. Y pasaba al siguiente... Así uno tras otro... Los prisioneros estaban resignados. No los veías quejarse, ni luchar por su vida, ni intentar escapar, aceptaban su muerte y esperaban su turno mientras escuchaban los gimoteos ahogados de sus compañeros y olisqueaban la sangre caliente derramada por el suelo. «Venga, será un momento, queda poco ya...»
¿Qué los había llevado hasta allí?"

C. S. Odklas. Los cuadernos negros.