viernes, 10 de marzo de 2017

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LITERATURA RANDOM HOUSE, Marzo 2017
La nueva novela del norteamericano Donald Ray Pollock es un western que se mueve en el territorio de McCarthy, Faulkner y O'Connor, y que mezcla la sátira con saludables dosis de violencia cinematográfica al más puro estilo de Peckinpah, Tarantino o los Cohen.

Fragmento:

En 1917, mientras otro agosto infernal empezaba a tocar a su fin en la frontera que separa Georgia y Alabama, Pearl Jewett despertó una mañana antes del amanecer a sus hijos con un ladrido gutural que sonó más animal que humano. Los tres jóvenes se levantaron en silencio de sus rincones respectivos de la cabaña de una sola habitación y se pusieron la ropa mugrienta y todavía húmeda del sudor de la jornada anterior. Una rata sarnosa y cubierta de costras se metió correteando en la chimenea de roca, haciendo caer trocitos de mortero sobre el frío hogar. La luz de la luna se filtraba por las rendijas de las paredes desvencijadas de troncos y yacía en forma de finas franjas lechosas sobre el suelo de tierra roja. Tocando casi el techo bajo con las cabezas, sus hijos se congregaron en el centro de la habitación para desayunar y Pearl le dio a cada uno de ellos una insulsa torta de harina con agua, frita la noche anterior en un grumo de grasa sobrante. No habría nada más que comer hasta la noche, cuando a todos les correspondería una ración del puerco enfermo que habían sacrificado en primavera, junto con una cucharada de mejunje de patatas hervidas y verduras silvestres servida en platos de latón mellados con una mano que nunca estaba limpia y de una olla que no se lavaba nunca. Salvo por las lluvias ocasionales, todos los días eran iguales.