Recuerdo "Esta es una noche de rocanrol", de Barricada, en casa de Alfredo, como paseábamos por Villava persiguiendo a dos chicas de las que, una vez que las encontrábamos, nos escondíamos, muertos de vergüenza.
Recuerdo aquel concierto de reaparición de La banda Trapera del Río en Arrasate. A Mintxo, bebiendo vasos de leche, y a todos los camellos que le entraban justo entonces, que había ingresado en Proyecto Hombre. Recuerdo a Josema meando por la ventanilla, mientras conducía a toda hostia y en el loro sonaba AC/DC. Recuerdo aquel concierto en Barcelona. Y aquel trompo volviendo de un concierto de La Polla en Aoiz después de que las novias nos dejaran a los tres a la vez. Recuerdo a Los Calis, y a Sabina, mientras Migueltxo conducía por carreteras oscuras e interminables de la Ribera, en silencio.
Recuerdo la voz rota y desesperada de Janis Joplin en los walkman, aquel día de reyes que me extirparon el tumor. Recuerdo a todos los amigos que vinieron a verme al hospital. Y el cuaderno en el que empecé a escribir "Cuestión de supervivencia", que entonces se titulaba "La virgen puta". Recuerdo las cintas de Metallica que me dejaba Mikel, el pelos, en aquel turno de noche de 12 horas en la fábrica, justo antes de que cayera enfermo.
Recuerdo los bares jevis del casco viejo de Iruña con Yoli. Y aquellos besos interminables en el Kayak. Recuerdo a los Red Hot Chili Peppers en el asiento de atrás del coche. Recuerdo "Solidaritiy " aquella canción lenta de los Angelic upstars, que yo sabía que era un presagio. Recuerdo que la oí el día que cumplí 19 y conocí a Maite. Recuerdo los caracoles azules de su pelo, su sonrisa, su culito respingón, sus celos enfermizos, las llamadas a casa. Recuerdo lo valiente y lo fuerte que era. Recuerdo cómo la esperaba a la puerta del supermercado, muerto de frío, oyendo a Sanchís y Jocano. Recuerdo "Críme nes perfectos", de Calamaro, y pienso en todas las otras chicas que nunca llegué besar, Cristina y la pupa de su nariz, Nerea y sus hermosas cartas...
Recuerdo a Baldin-Bada en el Bar Lacalle de Jarauta. Los empujones. El olor a cerveza y serrín. Los pelotazos de la policía contra la persiana. Las miradas cruzadas de punta a punta de la barra. Aquella rubita de primero, en Irubide, que apoyó su cabeza en mi hombro mientras Gari cantaba "Aitormena", lo bonita que era y lo joven que me parecía, a mí que ya estaba en tercero.
Recuerdo a Belladona en un concierto de Aste Nagusia, en Donosti, mientras dormíamos en la playa y la gente nos tiraba botellas, nos llamaba "piesnegros". Recuerdo el sabor del colacao con agua, y el calor de las rejillas de los aparcamientos...
Me recuerdo a mi mismo tumbado en el cuarto, a oscuras, otra vez Calamaro "Otra vez a brindar con extraños". Recuerdo a toda la gente que ha pasado por mi vida, recuerdo las fábricas, la universidad, los euskaltegis, los fanzines... Gracias a la música, lo recuerdo todo.
®Patxi Irurzun
Este cuento forma parte de "La polla más grande del mundo y otros 69 cuentos". Patxi Irurzun. Baile del sol (2007)
http://ajustedecuentos.blogspot.com/
4 comentarios:
Muchas gracias, Pepe. A ver si saco un hueco de una vez y te llamo y quedamos y eso.
Abrazos
Patxi
Gracias a ti.
Cuando quieras, ya sabes que estoy deseando tomarme unas tapas contigo.
Pepe:
El 18 de febrero estamos en Zaragoza presentando el Simpatía. Haz un poder, es viernes.
Fuerte abrazo
Baco
Esteban, los fines de semana trabajo pero lo intentaré.
Abrazo
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